El miedo nace

Acerca de cómo convivir con nuestros miedos.

¿Cómo superarlos?

Mi propio viaje ¿esta quimera?

Esta semana he escuchado pláticas sobre salud mental en la radio, y también he leído sobre el miedo en redes sociales. Pero siempre es una sorpresa para mí, cuando un vecino se suicida. Y ya me ha pasado dos ves. En España es muy precaria (y no es universal): la atención sanitaria de nuestra seguridad social a los millones de pacientes con “problemas mentales”, por falta de recursos públicos, sobre todo cuando el especialista descarta que haya un riesgo, con cierta urgencia, de autolesión, de suicidio, o que vayas a matar a tu jefe en el trabajo, a tus hij@s en casa…

Cuando puedes (más o menos medicado) llevar una vida normal- puedes ser productivo, entonces te quedas en tierra de nadie: eres una más de las “locas” no confesas, que vas a tener ciertas crisis de vez en cuando (más o menos frecuentes), que vas a tratar de solucionar con visitas al psiquiatra (más o menos periódicas), en función del diagnóstico profesional de intensidad, y de sus expectativas en cuanto a las consecuencias. Lo más común es que te receten antidepresivos y ansiolíticos, fundamentalmente. ¡Y que vivan las drogas!

Conozco a mujeres que se medican de por vida ( yo misma, adictas) con el riesgo que suponen las diferentes medicaciones para otros aspectos de una salud integral. Y ya, dependiendo de tu estatus y poder adquisitivo: en el mejor de los casos tendrás un psicólogo reconocido, que te recomendará ciertas terapias, ejercicios semanales y libros de auto-ayuda, más o menos bestsellers…y te auto conocerás, auto cuidarás y mejorarás en tu autoestima. De vez en cuando harás sesiones de mindfulness/yoga, te auto medicarás con plantas naturales, como es mi caso. En la mejor de las circunstancias: viajarás, formarás una bella familia y escribirás en un blog sobre procesos vitales y transformaciones.

Conozco de primera mano estas enfermedades: he sufrido crisis de ansiedad y de ira, he cuidado de mi padre con Alzheimer, y seguimos conviviendo mi pareja y yo, desde hace más de una década, con todos nuestros monstruos y depresiones, más o menos intensas. Ambos tenemos unas lesiones por traumas complejos, desde nuestras infancias. Así que también aprendimos bien tarde, cuánto hay que cuidar de nuestras emociones, desde que somos niños.

Y qué responsabilidad tenemos las madres-padres en todo esto de la continuidad cultural, en la falta de reconocimiento de las enfermedades mentales. Tenemos que compartir nuestros miedos, pero son pocos los espacios donde hablamos de nuestra vida emocional:

Nos da miedo mostrar delirios, debilidades, limitaciones, oscuridades, vergüenzas, problemas, verdades, frustraciones. Todos nuestros fallos comunes. No queremos compartir nuestros plurales humanos. Por miedo al rechazo.

Cuando vivimos completamente descentrados hacia afuera, queriendo agradar al resto: amigos, jefes, familiares, hijos… A costa de creer falsamente que cuando los demás nos miren con ojos de deseo, nos desearemos; con ojos de aprobación, nos aprobaremos; con ojos enamorados, cuando nos amaremos…

Acaso ¿será posible complacer a tod2s?

Cuando compramos con dinero nuestras ilusiones de vida perfecta y feliz, aprendemos a existir superando pruebas, exámenes vitales que pasamos con más o menos éxito. Nos exigimos la constancia y el progreso, hasta la muerte. Nos juzgamos a nosotros y al resto. Nos comparamos y damos por hecho que merecemos esa casa, esa familia, el amor, las vacaciones de verano, una profesión reconocida, una buena proyección, el vecindario tranquilo, un viaje exótico, un año sabático, Erasmus, una nómina, un contrato fijo y una pensión…por resumir.

Etc, etc.

Entonces, el primer fracaso, aunque en verdad sea fuente de liberación, lo vivimos con muchísimo sufrimiento. Todas fracasamos y lo ocultamos porque no nos gusta hablar de ello, preferimos pasar página rápido para evitarlo.

Tanto cuando se te dan bien las matemáticas y las notas del colegio te brillan, si además no te ha costado ningún esfuerzo sobresalir, obtener la primera medalla…distraerte satisfecha…

nace un miedo irracional, a veces complicado de escuchar porque puede aparecer, al principio, tan sólo en tus sueños. Y a la mañana siguiente te olvidas de ellos, para escalar nuevas metas.

Nace el miedo al fracaso, a que alguna vez te fallen las fuerzas el día menos pensado. Es también el miedo a ser un fraude, y a defraudar.

Como cuando no se te dan bien las matemáticas y tu madre permanentemente te compara con el 1ª de la clase, para hacerte comprender que eres un ser inferior, que no conseguirás ser como los demás, tampoco como tu hermana, a no ser que te esfuerces aún más, pero tú crees que te estás esforzando lo máximo y tampoco es suficiente para ella,

Aunque vayas con la lengua fuera a todas partes, cuando no consigues cumplir con las expectativas ajenas, también nace un miedo irracional, que puedes escuchar, tanto afuera a todas horas, porque es el miedo de tu madre y también el miedo de la sociedad que te rodea, como adentro, el miedo a que la voz de todos ellos sea la verdad.

Cuando te fusionas con esa voz, cuando entra dentro de ti y se agarra a tus vísceras, a tu tripa, conquista tu espalda, tus nervios, tu corazón y se cronifica. Entonces, hay que aceptarlo: con independencia de si se te dan bien o mal las matemáticas, de los éxito o fracasos que tengas en la vida, de tu propio juicio y del de los demás,

el miedo nace.

Más allá de tus fronteras, de tu madre y sus circunstancias, al margen de qué merezcas. Deshazte de la presión y siente el miedo,

cágate y sostenlo en tus brazos como a ese bebé que llora

para conseguir comer.

Sólo así conseguirás elevarte. Primero, obsérvalo nacer.

Enhorabuena

He descubierto recientemente un lugar incómodo, inhóspito, doloroso…Un trastero húmedo bajo la tierra, repleto de recuerdos olvidados, maletas polvorientas, enseres malolientes y retenidos. Muertos a oscuras y el Otoño en mi interior.

Mejor, he descubierto las intensidades de la luz otoñal, oblicua. He descubierto cuánto me gusta.

Persiguiendo la belleza en lo exótico: nuevas y mejores emociones con cada nuevo amanecer, nuevas y mejores aventuras en ciudades desconocidas…atardeceres románticos en castillos maravillosos y finales felices. Imité a mi padre como niña, sin tan siquiera saberlo. Aprendí a escapar de la realidad, de nuestra aburrida cotidianidad. De lo terrible de las dictaduras en casa, y también de las cárceles autoimpuestas, en nuestras mentes. Comenzamos a soñar con las ficciones que proponen las vidas ajenas, interesantes en los libros, y también a desear viajes alrededor de la Tierra, viajes al centro de la Tierra…

A creer en la democracia y en la libertad que nos asegura una felicidad ansiada, preciada, proyectada, perseguida. Pero efímera, fruto envenenado de mentiras que portan máscaras poliédricas. La felicidad y el miedo, Maquiavelos del control.

Hasta que la vida nos detuvo en un mismo lugar, eterno hasta que nos encontramos y reconocimos. Nuestra biblioteca, tus bajos, mil cuadernos y un bolígrafo de colores…Como nos sucedió con la pandemia: sin poder agarrar más aviones, sin poder hablar con los otros, sin poder regresar a México, y sin pagar netflix en casa. Sin pantallas, sin ordenadores/teléfonos,

y ya sin mi padre. La curiosidad mató al gato, eso es cierto.

Aprendiendo contigo a amarnos de la mano, a colaborar sin competir, a construir un nosotros, aquella primera molécula de la abundancia de la vida, investigamos nuestra realidad, más profunda y a ciegas, compartida. Y entendimos, como leímos de niños en el cuento de El Principito que «Sólo con el corazón se puede ver bien».

Esencialmente somos animalitos curiosos y la búsqueda es la garantía del encuentro.

Ya no me da miedo escarbar, ni me da asco la suciedad. Reconozco mi oscuridad, me reconozco gato negro. Así puedo verme mejor. A ciegas, a oscuras. Enhorabuena por entrar en este nuevo lugar! Te andábamos esperando.

Sorry Google

Ver llover

Cada día de primavera, cuando leemos cualquier noticia (en el teléfono) al azar, ex. las que quiere Google, las que nos propone en función de “nuestros intereses”, “nuestras búsquedas pasadas” pero también sus intereses publicitarios… Comenzamos el día con desesperanza y de mal humor. Sorry Google. Yo no creo que nadie se lo haga a nadie a posta, pero…

Prefiero nuestra mirada del mundo, sin peajes ni manipulación digital. Las extrañas verdades de los blogs ¿hasta aquí mi contradicción? Nuestro Journaling nómada es nuestra deriva, universos de risas ¿no? Este sí es nuestro propósito: por donde quiera que nos aproximemos, nos amenaza la catástrofe. Así que mejor reír que llorar.

Hay también una oferta de lecturas morbosas, consejos de gurús y discusiones meteorológicas, casi-casi en cualquiera de las redes sociales actuales. Creo sinceramente, que el cambio climático puede ser lo más cerca que estemos de una verdad universal, además de las guerras por motivos falsos. Y que dedicar un rato cada día a la lectura de un libro antiguo, de los que hemos ido a buscar a la biblioteca municipal del barrio, es un bello plan que vamos convirtiendo en rutina. Una experiencia compartida, emocionante. Sí, aspiramos a poseer nuestros días en familia, para disfrutarlos a este ritmo que nos permita ver llover. Escuchar las gotas chocar contra el toldo, deslizarse con cada párrafo, independientemente de todo lo demás, a la vez que mi nariz húmeda, por la alergia primaveral.

¿Es acaso terrible, dudar?  Suelo escuchar a mi alrededor a mucha gente que está segura de todo. ¿La seguridad es un valor y la vulnerabilidad, la peste? Estoy en casa cuando aparecen tus preguntas, justo cuando miro la lluvia, cuando me dedico unos instantes,

cada día de primavera… Reflexionamos con un libro antiguo entre mis manos, porque el tacto nos ayuda. Todos nuestros sentidos, tan importantes como la vista. Entrenarlos, es una parte cualquiera del sábado (porque hoy es sábado).

Saboreamos por el balconcito verde, las coloridas conversaciones de la floristería: Pedro y su esposa. Van y vienen, acompañan las nubes de primavera- más profundas y más superficiales, logran que nuestra esquina palpite.

Acostumbrarnos a la incertidumbre, a nuestras dudas. No estamos seguros, pero seguimos caminando, en busca de nuestro propio cobijo. De nuestro proceso vital de sedentarios a nómadas.Cuando bajamos la velocidad, por el calor, mucho más despacio, la vida así, como a cámara lenta, también se nos va mostrando: luminosa y sombría.

Fragmentos mínimos, instantes fugaces: ronquidos, suspiros, miradas, estornudos, sonrisas, gritos, órdenes y lamentos, eternos. Décadas, ciclos, ciudades, casas, familias, trabajos, universidades, atardeceres, montañas. Nos muestra nuestro destino imperfecto:

– Agradecer, aceptar y confiar… ¿Es lo único que nos queda?

También las alegrías, amor mío. A cada instante, cada gota que cae tiene la inmensa capacidad de crear un nuevo río, y por tanto, tiene una cierta capacidad de mejorar.

Verdad y Perspectiva 1916

En tu mundo

MEXICO
¿En mi casa? ¿en mi iPhone? Afuera y adentro. 

Por fuera y por dentro, cambios. 

Viajes. Mañanas. Transformaciones. Sueños…

¿En qué balcón? ¿en mi mente?

En la más pequeña, de las partículas del universo.

En sus conexiones. Oscuras.

La nada, en movimiento.

Y mi útero vacío, hambriento.

¿En verde? ¿En violeta o en rojo?

Lejos y cerca, en la red,

en Madrid, somos familia,

latiendo. Creciendo.

Soy una niña, soy galgo, soy mujer.

Soy una joven escritora, estudiante,

vasca, catalana,

emprendedora. 25 segundos

para ser y dejar de ser,

para otra persona.

Somos de paso.

Un semáforo, ahora en Teams.

Familias de músicos

y perras,

pares, de izquierdas,

entretejiendo barrios, animalistas,

activistas, ¿nos organizamos con Facebook?.

Así suceden ahora, orgánicamente,

proyectos digitales como setas,

como caracoles, calan las lluvias,

antes que la nieve.

Híbridos,

sin fronteras,

a los márgenes de las carreteras.

Es «autum»

caen las hojas, muy lentamente.

Aventureras, nómadas,

blogueras, en furgoneta,

fracasadas, te resuenan

¿sí o no?

Instagramers

seguidores abundantes,

profesores de yoga online,

retomamos «Stories en directo»

y seguimos a «Jaiki» por Youtube.

Redes sociales sin ánimo de lucro,

colaborativas

maneras de vida, “alternativas”.

Gritonas y calladas,

mejor no agradamos,

mejor sin jefes.

A solas tú y yo.

Contrarias, partículas rebeldes.

Sin información de utilidad,

caóticas y perseverantes.

Musicales, ¿por qué no?

¿Por qué no comenzar con el mejor viaje del mundo

y un buen café cada mañana?

En este balcón.

 

Reflexiones, compañeras

Cuando habitamos y compartimos nuestros espacios, cuando estamos en-por casa, por no ponerme intensa-

El sol comienza a calentar, en orden: geranios, azaleas, alegrías y cactus. Los que han sobrevivido a la gran nevada y algunos tiestos que rescatamos de la calle. Es lo mínimo que podemos hacer para cuidarnos, dedicarnos un rato cada día al cuidado de los seres verdes. Vivimos enfrente del Instituto donde fui a votar, el Gregorio Marañón. Tenemos el privilegio de ver cómo grupos de jóvenes pintan sus muros con grafitis muy chulos, que embellecen nuestras vistas.

Disfruto de estar cerca del barrio de Tetuán, soy muy fan de los barrios del centro, pero el ruido es bastante ensordecedor dentro de la M30, muchos instantes del día y de la noche, por igual. Recuerdo cómo era antes, cuando no existía el toque de queda. Y ahora, que se ha terminado…me pregunto si tonight resurgirá ese Madrid ruidoso por las noches. Durante todo un año lo único que hemos escuchado a medianoche era el semáforo para ciegos.

La primavera nos ha traído al PP muy reforzado tras un año de pandemia, aunque el PP gobierna Madrid desde siempre, y no hay nueva política. También nubes cargadas de lluvia fina, constante, días de nubes y sol, nubes blancas y negras, unas cuantas borrascas, «Hola Lola», en las tertulias de Jordi Basté, y formas en el cielo de nuestro balconcito.

No es tan fácil encontrar nuestro lugar favorito, ni tampoco compartirlo con ustedes.

Me comienzan a llover preguntas:

¿Cuál es tu lugar favorito?

¿Cuánto tiempo te llevó encontrarlo? ¿Cuántas veces cambió a lo largo y ancho del encierro?. Muy estadísticas, muy numéricas. Mucho viento. Desde dentro de mi «mejor versión» (from THE Good Place): la más creativa, apacible, soñadora, sociable…Desde mi balconcito, un lugar fuera de nuestra casa para pasar los domingos, y para ver llegar las tormentas: una detrás de la otra, domingo detrás de domingo.

Vivir cerca de un cafecito y una libreta, lo es.

Hay un intercambio.

Me enseñaron cómo alcanzar resultados, sin apenas vivir los procesos. Pareciera que el mundo se acelera, exageradamente, veloz. Nosotros con dispositivos y aplicaciones para vivir todo más rápido, completamente desfragmentados. Pero cuando estamos haciendo lo que nos gusta hacer, disfrutamos de cada momento…

Lo ensanchamos, habitándolo. Sentándonos con un café en la mano.

Y no es ningún lugar de paso. Nos fijamos en los detalles. Saboreamos cada trayecto, la leche. Sea la que sea: de vaca, de avena, de arroz o de coco. Cada instante, hasta que la taza se acabe: Y un ratito más, recordándolo. Incluso quietos en el mismo lugar, en cualquier banco. Randomly, disfrutamos. Cuando nos desprendemos del resultado, y de la meta…

Si viviéramos para o por un resultado,

Disfrutar de cada proceso, sin tanto miedo.

Educar con costumbres. Predicar con el ejemplo.

La vida de este planeta, para cada uno de sus seres vivos, es una historia que

¿trata sobre lo mismo?

Habita conmigo, este planeta-casa.

 

Origen

EL PROPÓSITO que va adquiriendo más fuerza:

CAMINAR,

hacia unos nuevos PROPOSUEÑOS,

sin miedo.


La existencia puede sernos profundamente aburrida

cuando nos detenemos a observar; otro es el ritmo de los acontecimientos pequeños. Minúsculos. El destino puede habitar YA entre nosotros, entre la suciedad por las paredes de nuestra morada, o podemos estar separados temporalmente por un virus mortal. 

Shhhhh, silencio. A veces se producen cambios trascendentes; 

formas distintas entre nuestras manos. Escucharte, saberte, reconocerte. Describirte. Homenajearte, aquí en la cantonada.

¿Qué es lo que cambia y qué permanece?

¿Por dónde reconocer, reconectar? Por el principio, ¿por dónde buscar?… el Origen.

¿Es acaso posible? Para mí, había transcurrido muy poco tiempo; sin embargo cuando me vio se hizo la tal, 

y me persiguió con su conversación por la habitación, como si hubiera sido AYER, 

hasta que me preguntó en el cuarto de baño: ¿Y tú quién eres?

Entonces yo abrí los ojos para concentrarme y una arruga profundizó en mi entrecejo. Apenas un gesto y mis cejas se alzaron

Todo se hizo pequeño, como yo misma. ¿Qué importa?, te preguntarás. 

Como pude me colé en aquellos ojos vidriosos. 

 

Penetré más allá de las pupilas, 

atravesé las cortinas y nade hacia adentro de tus pensamientos, 

como ríos. 

 ¿Cuáles son nuestras preguntas?

Cuando lo íntimo es una terraza, todo sucede aquí. 

El tiempo de detiene en equilibrio.

-¿A favor o en contra? 

-¿A favor nos cansamos menos? ¿Y para qué tanto esfuerzo?

Entra.

Lo invisible se hace visible.

La pintura dibuja una huella, que es testigo del suceso.

Espacios sin tiempo

Check point Charlie, Soto del Real, 2020

Amaneceres y atardeceres. Fronteras. Aquís y ahoras eternos, infinitos. Largos y anchos y ausentes de una variable: el fucking tiempo.

Energía en su estado puro, son sólo palabras: Pure energy. Pura vibra. El flow. Coming from Nicaragua or coming from the South. From México lindo y querido, from the light of the SUN; or the moon light…also coming from the other side & coming from GOD.

Salud.

*Qué es?

A la hora de comer: bien. Tomates, aceite y sal, sopa de pollo con chile de árbol. Vitalidad. Cerquita del calor, de la inspiración, de la humedad, de cuidar helechos y beber batidos de plátano, en Canarias,

en la terraza, en la plaza, en un balcón. Encerrados.

Dónde no importa y con quién importa más.

Rodeados de escritura de papel (cuando la muerte venga a visitarme), en sus distintos aquís y ahoras, escuchando las músicas del mundo, tecleando en una máquina de escribir. En la iglesia, un domingo; porque hoy NO es sábado y PORQUE HOY ES SÁBADO

También es (* la salud) contradicción y resiliencia. Podemos esforzarnos por la coherencia, vanamente. Seguimos un propósito y nos perdemos por el camino, proseguimos el proceso, por ejemplo, una mañana de nubes, con luces y sombras. ¡Verdad? Una montaña encima de la Plaza, y de repente nuestras conciencias enfrente del interrogante-neón-rojo: significado. Facing our Big Questions, de subida. No respondemos, aparecen y desaparecen, como luces de Nadal. Con niebla en nuestras pupilas, nos desorientamos. Iluminamos nuestros rostros con caricias, y sonreímos.

Y de nuevo, a bajar. Más o menos así, años y años.

* La tristeza, es salud?

El laberinto, la frustración, nuestra esencia nómada, los caprichos de los cielos, cuáles dioses, cuántos universos. El tamaño microscópico de nuestro día a día, pero también la inmensidad de esta comunidad que somos, los seres humanos. De repente nos sentimos solos y sentimos miedo, unas cuantas veces a la semana, si incluimos ahora la variable del tiempo.

*Puede ser negra y oscura, la salud? Puede ser Lord Sith?- Digamos que éstas son las preguntas que me hago: que si somos un producto de la Tierra, vinculados a ella, básicamente orgánicos, que si somos los hijos de nuestros dioses inmortales. Y ¡para qué el tránsito por este planeta?

Digamos que me gustaría leer sobre las preguntas de los demás, y digamos que me decido por estudiar filosofía y compartir mis reflexiones con alguien. Para el goce, para el sexo, para rejuvenecer.

Cómo hacerlo cada día. El fucking tiempo.

¡Es para los demás que tiene sentido nuestra existencia?

Con cada sol, nuevas y viejas preguntas como nubes nos acompañan en la terraza, en Canarias y en el campo de Soto de Real. Luces y sombras, fronteras, cuestiones infinitas, que forman parte de la materia y de los asteroides.

No hay dudas?

Si forman parte también de nuestra perra Negra, pero no las podemos compartir con ella, como preguntas, hacen verdadera falta?-

Check point Charlie: La humildad. El entrenamiento. El challenge, las manos en el pecho *en esta ausencia de tiempo, te pregunto: es no encontrar las respuestas, lo que nos atormenta?

Qué es lo que te preguntas, sobre Salud.

Algo minúsculo

Tréboles!

Sostener la práctica para estar aquí y ahora, como si fuera un regalo antes de disolvernos lentamente, antes de desaparecer ¿para siempre?. Disfrutar de estar los unos con los otros, los vivos con los muertos, también anhelar a los que ya no están cerca, a los que ya partieron. Agradecer al amor que se materializó, pero con el apego encima…de la materia, de la gravedad, qué densidad. Las sombras de la noche.

Me voy a preparar un café, mejor. Con una cucharada de miel. Un café dulce. Y voy a correr las cortinas para que entre la luz tenue, para que las hojas secas recorran todos los rincones de la casa. Para que muera lo viejo. Y qué bonitos los tréboles!

Y si fuera fácil, por las noches encontraríamos a nuestras estrellas. Pero la escritora es incapaz de recordarles sin llorar. Parió este otro post triste. De su cuerpo, de su memoria, de sus ojos sumergidos en el mismo Océano, sin gafas…y ella detrás, tecleando. Si. Escuece el mar. Es salado, mejor reconocerlo con un pañuelo en la mano y sonreír tímidamente: este no iba a ser el post de esta mañana, pero deja al verso, libertad. Y al agua, sanar y recorrer nuevos caminos, sobre viejos caminos. Y si fuera fácil, para algunas heridas internas, cultiva aloe vera.

También somos así, ¿o no? Ciclos de la vida, ciclos de la tierra, ciclos de agua y ciclos de luz. Y algunos ANIVERSARIOs nacen chuecos. Luces y sombras. El espinazo del diablo y los tréboles, en el balcón del @elmejorviajedelmundo .

¿Tu te asomas a la oscuridad, o vives en ella?

RENACER CON CADA MUERTE,

Yaan

Al parecer, no vendimos nuestros sueños

-Ni vendemos-

No cambiamos de parecer a la primera de cambio

No escuchamos a los que nos auguraron

malos viajes sin retorno

– CONTRERAS-

Simplemente nos agarramos de la mano

con fuerza

el amor y la esperanza en nuestras mochilas, la comida

el miedo a nuestras espaldas…

-NOS PERSIGUE EL MIEDO-

De sedentarios nos convertimos en nómadas

como propósito,

y TAMBIÉN en el camino,

con cada huella

hasta donde un día construyeron una civilización

los mayas

sobre el acantilado,

frente al horizonte donde nuestras miradas

se pierden

una cosa después de la otra,

encadenamos contextos

decisiones horribles, 

discusiones y desapegos en el camino:

nada es sencillo cuando se vive, luego es más fácil cuando se cuenta

en movimiento, detrás de nuestros pasos.

Todo.

Y Todos.

Los que se acostaron «apretaditos» junto a nosotros

la familia que elegimos

cuando anochece para buscar la luna 

y mirar a las estrellas

desde San Cristóbal de las Casas, 

desde Oventik,

gracias a los «compas» zapatistas

fue una cuestión de hacia dónde mirar: 

de objetivos, de rebeldías

y de resistencias

seguimos, a pesar de la enfermedad.

Aprendemos a atravesar las selvas del infierno verde,

hasta los cenotes.

PD: Yaan

Casi tres años después comprábamos un diccionario en el aeropuerto de Cancún, mientras esperábamos un vuelo para regresar a Veracruz, y buscábamos el significado de tu nombre:

SER, EXISTIR, TENER

UNA SANGRE

acerca de la llegada

CAMINABAN

ARRIBADA

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Las imágenes sin filtros ni tratamientos ni moralejas de un recorrido por el DF en el que cambiaron muchas cosas.

Escribimos en otra libreta unos nuevos proposueños para esta familia, todavía Familia Billy, sin el Jones segundo apellido que llegaría nueve meses después, más o menos, una propuesta de salida a nuestras encrucijadas:

El mejor viaje del mundo, de sedentarios a nómadas, todas juntas, de individuos ciudadanos en casa frente al televisor, a manada en mutación, viajeros frente a los atardeceres, al horizonte de Villa del Mar, en la espera de nuestro destino,

de este azar.

Caminaba ella y le iba creciendo la panza,

Caminaban ellos y les iban saliendo las canas,

Caminaba el bebe y los dientes nos sonreían…

JUNTAS, contaban las lunas de Annia…

EL QUINTO

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Me cuesta dormir,

suceden actos de otros mientras cerramos los ojos para descansar,

maúllan mamíferos con hambre, agudos e insistentes, penetran en mis sueños y despierto

como un acto reflejo, chequeo la manada, nos cuento vivos: Uno, dos, tres, cuatro,

y el quinto. Supervivientes de un mundo enfermo.

Me revuelvo una y otra vez, junto a la Negra, dentro de mi jaula, en dirección a la otra orilla.

Las rejas aún permanecen abiertas, a la espera del aguardado día, del mejor viaje del mundo.

Salgo al frío de la noche abierta, necesito mear cada poco tiempo, y regreso a mi cobijo en busca del calor de las brasas

que todavía humean, a las 5:30 de la madrugada.

Escucho el eco de una voz que reconozco, una llamada entre el miar de los gatos salvajes, al abrigo de la hoguera:

la hechicera que interpretaba para los ausentes, las Historias del Fuego, una vez que la tribu quedaba saciada tras la cena.

Una mirada nocturna y diaria renueva la inesperada semilla que engendró este cauce, sigiloso en su nacimiento:

La llegada al mundo de EL QUINTO ELEMENTO, llamado YAAN SI WOR IN, el primogénito.

Y una intuición: Mañana puede ser un día de esos que recordaremos en otras épocas.

Mi mente se pasea por un futuro donde nos encuentro.

Posee unas cuantas láminas de nosotros en lugares amorfos. Percepciones de ti, de tu cabeza y de tus extremidades,

grabados de tu corazón, latiendo, y de tu espina dorsal, reluciendo y guiándonos por esta oscuridad.

Ha comenzado a nevar de nuevo, según anuncia el viento del norte.

Es la hora de acurrucarme junto a la Vieja, de guarecernos en esta antecámara a la luz de una vela blanca,

por nuestra fortuna en lunas venideras.

La ocasión de la esperanza y de las ganas.