XOOK.
Mientras una alarma avisaba cada cierto tiempo, la luz iba y regresaba y sonaba Radiohead, se preguntó: ¿Cuántas? (Ok Computer). Para un alma danzante, rápida, ávida, para quien busca por encima del mar, veloz, que planea. Para un alma que emigra de cuerpo en cuerpo con cada luna llena…Esperar apretando un botón sin poder bloquear el parpadeo de la luz roja intermitente, noticias. Not easy!.
HabÃa llovido una semana entera. HabÃan observado las gotas de los cristales, xook, aparecer y saltar por encima de todxs ellxs, pares, impares. De nuevo la enfermedad se habÃa apoderado de sus rinconcitos internos, y el jengibre y la miel y los tés habÃan ocupado las dos únicas mesas. Intermitente-mente.
En un abrir y cerrar de ojos el habanero, el aguacate de la ensalada, la jalea real y un termómetro que silba como una máquina de vapor y el sueño. Mucho sueño. Articulaciones rÃgidas, mocos verdes y amarillos, de los que se quedan en la frente y también de los que se caen por las mangas, fiebre, vómitos, dolor. Ahora sà se puso a contar las horas. Ahora sà extrañó aquella mecedora sobre el sofá.
Ahora sà el sol se apaga y no regresan.
Para un alma humana, carnal, adicta, aventurera, consciente, mortal. Para un alma que está más hacia afuera que hacia adentro, para un alma joven pendiente de agradar.
HabÃan abierto las ventanas de par en par, las puertas a Tuero Molina, y la enfermedad, las hormigas y las epidemias habÃan entrado para quedarse, según nos leÃan aquellos cables:
«Presente entre nuestras filas, disfrazada de bacteria en el agua, en la tierra y en el aire, a través de vectores, gracias a los mosquitos. Nos visitan pandemias temporeras».
DecidirÃan fumigar.
«Lucas fue el primero en caer, literalmente, todas las escaleras abajo, la Vieja Bill se retuerce en la cama y vamos ya para tres meses largos, pero ahora es Ziwor In el que duerme todo el dÃa y apenas puede comer. Asà también son estas temperaturas»
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