Escritora

Hemos vuelto a cambiar de casa.

 

Cerramos Palma Guinea y Palma Chat,

nuestras calles de Tulum, Riviera Maya,

para habitar un bajo de Orquídeas,

en Tetuán, en esta nueva etapa.

 

Seguimos juntas, estamos todas,

pares, perras, personas, bebes, mujeres primero.

Llegamos en la mitad de la noche y no encontrábamos la cerradura,

estuvimos probando con las llaves que nos habían prestado,

 las vecinas del barrio, ángeles

hasta acertar,

ayudados por una parejita y su google localizador GPS.

 

TODAS Y TODOS.

 

Sigo con estas pequeñas libretas (porque sigo sin internet).

Sigo con las crónicas de la selva,

los placeres de la vida incómoda de Tulum,

hasta ahora cronológicamente:

 

Después de LOS PLACERES DE UNA VIDA TRANQUILA

en LA HABITACIÓN DE LA ABUELA, en el Puerto de Veracruz.

Después de las crónicas de crisis, en nuestra casa de Barcelona,

después del descubrimiento Zapatista en las colinas de San Cristóbal de las Casas

y de empaparnos con las CRONICAS DE LA HIDRA.

 

Asaltada por la crianza del varón YAAN SOLO,

9 meses después de LAS LUNAS DE ANNIA (con la princesa Laia todavía lactante),

la beba todavía en brazos y el primogénito de la mano,

 encima del carrito, cada día caminamos mayores distancias.

 

Sigo escribiendo para nuestro blog colectivo

elmejor viaje, más de un año después.

 

Hoy querría escapar del tiempo, saltar del NOSOTRAS

AHORITA,

a una nueva categoría: YO,

imagino cuando marcho, con toda mi manada de mamíferos

camino de la lavandería,

para dejar unas sábanas vomitadas, meadas…etc, la noche anterior.

Todo un GRAN VIAJE con un carrito para las dos

y la mochila que usábamos cuando nuestro desembarco en Sudáfrica

cuando vivimos los Drakensberg,

repleta.

 

En estos procesos que hemos vivido como FAMILIA BILLY JONES,

acompañada por mi pequeño diccionario maya,

aún sin haber encontrado

la manera de pronunciar sus significados,

sigo escribiendo

a pesar de los pesares: distancias, zonas sin wifi, penas,

penurias, enfermedades, apegos,

nostalgias.

 

A pesar de haber perdido peso por la incomodidad de la selva

y el ejercicio físico de nuestra logística

complicada, a pie… Como cuando era más joven,

tengo que pasar dos veces por el mismo sitio para que se me vea,

es un súper poder que debo practicar: mi invisibilidad corpórea.

YO soy la flaca.

 

Precisamente para recordarme y explicarme

y recorrerme por dentro,

asimilarme con nuestras experiencias

y conectarme al universo

YO con NOSOTRAS; conTIGO y conELLA,

en cada una de nuestras casas,

en cada uno de estos momentos de pausa,

en mi tranquilidad.

 

Cuando duermen

y entre todas hemos controlado el caos,

un poquito,

cuando mi compañero me acompaña,

es mucho más fácil,

es verdaderamente un momento de gloria,

muy breve,

son bonitos suspiros de felicidad,

que aprendo a organizar en función de los tiempos de la comunidad

que somos,

que hemos creado él y yo.

Él es quien entró un día en aquella vivienda cerrada,

sin tumbar muros ni puertas, llaves en mano.

Dependiendo de mi disponibilidad privada

y del acceso a internet, por horas ninguno,

medido en días a la semana, ninguno,

por instantes:  algún párrafo en la libreta, cuando nos estamos moviendo.

 

YO publico, luego soy escritora.

 

En modo pausa es diferente,

cuando llegamos a un sitio prestado y puedo conectar el ordenador,

cuando la Zona Wifi me sorprende con un teclado decente,

y a la sombra, entonces puedo traspasar los apuntes y narrar este viaje.

 

Por último hacer este post

desde la casa de la cultura, desde la casa de tu madre.

Sin contaros el parto de las imágenes,

por la baja calidad/capacidad de todo lo que me rodea,

como YO que soy de los ochenta, pero la verdad,

sigo con nuestro Blog. Nos disfruto en diferido,

«catalanizo» sobre nuestros recorridos.

Así es esto.

 

En los períodos inter-trayecto

las paradas son casi exclusivas para el descanso,

la comida, el aseo y el disfrute de la noche.

Las zonas wifi son las sombras de los árboles

o las paredes donde apoyar la espalda para dar de mamar a la beba.

Es cuando YO saco la libreta y el bolígrafo para las crónicas,

que a veces se quedan en el tintero, ensuciando páginas

por vivir plenamente el presente con los demás-

se me hace complicada la dualidad: Yaan y Xts’íib.

 

Escribo en una pequeña libreta a lo largo del recorrido,

traspaso luego a una computadora que me regalaron en noviembre de 2008,

cuando encuentro electricidad, y cuando tengo un documento en Word

listo, con las imágenes seleccionadas en el formato adecuado…

Entonces pasan días hasta que encuentro el lugar

donde se produce finalmente

la conexión con los lectores. Suspiros.

Éstos son mis tiempos, la neta,

para leer algunos comentarios, para buscar a otros compas blogueros.

Muy escasos.

Si en este último de los ciclos alguien me robara mi riñonera,

se encontraría esta misma información

en uno de tantos pinganillos colgados del llavero,

en el bolsillo secundario,

además de bolsas para las cacas de nuestros perros

y el celular. Vacía de billetes.

 

Publicar a veces ha sido el único plan del día para esta familia

vulnerable, bien cierto. Publicar nuestras bitácoras

y así acercarnos a quienes nos siguen los pasos:

familiares, amigos, “ayudistas”

también a lectoras de blogs,

completas desconocidas desde latitudes lejanas.

Qué Sorpresa!

Estamos agradecidas

y me siento triunfadora por la constancia.

Es también mi manera personal de resistir,

obviamente mi opinión sobre los hechos

y mi participación e implicación.

 

Nuestra sonrisa para los que nos leyeron.

 

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7 respuestas a “Escritora

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