Viajar

Los años que viví en Madrid, en casa de mis padres,

pude viajar a muchos lugares dentro y fuera de España,

en familia:

Cádiz, Bilbao, París, Moscú, San Petersburgo, Estocolmo, Copenhague,

México DF, Tulum, Isla Mujeres, Dar es-Salam, Serengueti, Zanzíbar…


Fue durante mi época universitaria cuando tuve la fortuna de conducir con mis amigos por Europa: Francia, Bélgica, Alemania, Italia, Portugal. Y también, algunos veranos sola, platiqué con completos desconocidos en viajes de estudios: por Inglaterra y USA. Idiomas: aprendí inglés. Y gracias a todo ello, finalmente obtuve una beca Erasmus para completar mi licenciatura en Holanda, lo que me permitió seguir viajando posteriormente, por trabajo. Principalmente a Alemania.

Los viajes con mis padres fueron propiciados por laboratorios farmacéuticos que invitaban a mi padre, reconocido Dr. Ginecólogo de la seguridad social, a dar conferencias sobre menopausia, su especialidad, y como él podía ir con acompañantes, casi siempre viajaba con mi madre. Por lo general mi hermana y yo nos quedábamos en casa porque teníamos que ir al colegio, pero en vacaciones, cuando íbamos todos, no era tan divertido.

No me acuerdo qué es lo que motivaba a mis padres a elegir sus destinos. Probablemente una mezcla entre un genuino interés por el país: su gastronomía, algunos de los lugares que hicieron famosos algunos libros, así como sus gentes. La cultura. Y lo más conveniente para el reconocimiento de la carrera profesional del Dr. Lo que sí que recuerdo bien es el estrés y la obsesión. Tatuados en la niñez.

Mi padre era un Dr. – hombre admirado por sus hijas, obcecado por los datos en los periódicos, las citas en las historias, las exposiciones en los museos, la arquitectura en las iglesias y las películas de la CIA. Un hombre de ciencia vasco que leía muchísimo, al que le gustaba la música y cocinar. Él era como una enciclopedia con poco pelo en la cabeza y mucho en el cuerpo. Y cada vez que viajaba, mucho antes de despegar desde el Aeropuerto de Barajas, ya habíamos recorrido cada rincón unas cuantas veces. Era sistemático y sus chaquetas estaban repletas de bolsillos. Le encantaba la tienda de El Coronel Tapioca.

La primera de las rutas que compartíamos, mucho antes de cada despegue, era ir en coche a la Casa del Libro y a la Feria, en El Retiro. Absorbía del periódico las listas de los escritores de moda, los títulos de los superventas de las grandes editoriales. Le encantaban las aventuras de los descubridores de nuevos mundos, los Magallanes y las novelas históricas. Aparte de las películas de James Bond. Subrayaba las novedades de cada año en las listas de recomendaciones, y también las críticas literarias. Buscaba a los escritores que antes de nosotros hubieran vivido y descrito nuestro viaje, para entonces seguir sus pasos.

Entraba en fases distantes en la que se pasaba los días analizando recorridos, precios, aviones, guías, hoteles y comentarios, en su despacho, presupuestando todos los posibles gastos, para justificarlos y conseguir el dinero necesario de las empresas farmacéuticas. Porque con los médicos viajábamos “a todo trapo” a hoteles maravillosos con buffet libre, con motivo de las Convenciones, pero en vez de apuntarnos en los viajes organizados por las agencias, nuestra familia era un poco exploradora, gracias a mi padre y sus lecturas de viajes.

Un día me explicó que, al ser el hijo único de una infancia muy difícil en Bilbao, porque su padre murió muy joven, con problemas por haber robado en la empresa en la que trabajaba de chofer, algo así…la lectura desde muy pequeño fue su refugio: los libros de Julio Verne y de Salgari. Recuerdo agendas apretadas y visitas fugaces. Multi-localizaciones. Horarios. Iglesias. ¿Algunas cenas de gala? El carnaval de Brasil. Desayunos espléndidos,

y recuerdo la Torre Eiffel.

Y luego: fotos y más fotos que iban a parar a álbumes y más álbumes en estanterías y más estanterías, por nuestra casa que se fue reduciendo de espacio, para crecer en repisas. Desapareció el pasillo y las máscaras. Desapareció la terraza y el cuarto de al lado de la cocina, donde dormían mis abuelos, en un sofá cama rodeado de libros de cocina.

Todos los años organizaban un gran “viaje de negocios” con mi madre. A veces, cuando el presupuesto se lo permitía, íbamos también nosotras. La última vez que viajamos con él fue a Tanzania, y no paramos de discutir, pese a la belleza natural de sus parques. Todo lo tenía planificado, al detalle. No teníamos tiempo para el disfrute, ni nos pudimos perder.

Mi padre formaba parte del colectivo de personas que disfrutaban más haciendo la “foto al león”, que simplemente dejándole aparecer cuando menos te lo esperas. Aunque de esta manera, no puedas disparar porque sencillamente se te ha olvidado la cámara en el hotel.

Los viajes con mis amigos comenzaron siendo muy diferentes porque no teníamos un duro y viajábamos por carretera, por lo que eran tremendos procesos de relación y puro aprendizaje del duro. Teníamos el tiempo y nos movíamos como vagabundos por las calles europeas con nuestros idiomas de academias, durmiendo a veces en el suelo, encima de cartones.

Pasamos frío. Nos calentábamos en los bares, fundamentalmente. No nos engañemos, el alcohol es importante. Con el Inter-Rail llegamos hasta Estambul, que es lo más cerca que he estado de un país musulmán, hacia el Este. Allí entramos por primera vez en una mezquita y nos besamos enfrente del Bósforo. Pero no viajé con mis padres a la India, viajé con mi hermana. Y fuimos organizadas desde origen porque tenemos apadrinada a una niña en el Sur, donde estaba vivo Vicente Ferrer. Tuvimos el privilegio de escucharle hablar. Fuimos en el mes de agosto a ver amanecer en el Ganges y nos morimos de calor. Pero fue un viaje transformador.

El primero de otros muchos que vinieron.

Almas atormentadas

Agitadas, cada segundo,

2 almas se encuentran y comparten sus heridas.

Se entregan por completo al instante… y se retroalimentan.


Crecen juntas, comparten su helado.

Dos caras oscuras de la luna

2 herramientas mutiladas, borrachas…

NÓMADAS,

Un día aparecieron por la puerta de mi casa.

en la plaza.

 

*»Saludo la libertad de aquella,

yo, la más cobarde».

(De Chantal Maillard en La compasión difícil).

 

Me reconstruyes desde los cimientos,

Si.

Portazos y gritos.

Ya está.

Twee Rivieren_Part 2

Una mañanita

todas las criaturas vivas al unísono

clamaron al cielo, como una orquesta sinfónica que interpreta composiciones de Xenakis:

Algunos gritos de pura esperanza y otros de dolor.Y también de celos.

Pájaros piando, gacelas croando, jirafas en un trote desgarbado despavorido, bramando a las nubes.

Trompetas agudas entre cuerdas estiradas de violonchelo y notas rotas, gordas, terribles. Largas…

A partir de aquel día, las quejas pesadas de todos los árboles secos se suspendieron en un silencio vacío, y sus troncos cayeron hacia el magma. Apareció una luna llena que les iluminó las enjutas caras de La nada:

Ya no habría más descensos de nubes y sí unas terribles necesidades de agua.

Se avecinaban épocas de Sequía...

Twee Rivieren_Part2, en Lettera– Conservando las letras originales.

Así terminan los idilios, sin guiños de comprensión, ninguna.

Nos miramos, pobres. En silencio.

«Abuela,

aquélla de allá

-señalando-

no se parece a una tortuga?»

Ya no existía la caza en abundancia. Los elefantes fueron los primeros en emigrar, los hipopótamos y todos los Grandes Reyes de la Selva. Los primeros inmigrantes de la Tierra, mucho antes de los San de complexión bajita. Muchos de los Ñus les acompañaron, también los leones dependientes, los carroñeros.

El viento cada día fue erosionando la tierra, las rocas se fueron volando, todo se fue,

pulverizando, las mesetas comenzaron a disolverse en dunas de arena, frágiles y leves.

De arena roja, de granos cobrizos del color del fuego hermano, compañero, imprescindible

del Desierto del Kalahari.

A los árboles se les quemaron las ganas, aunque muchos renacieron con espinas agudas,

sus frutos se empequeñecieron, se avinagraron sus venas y dejaron de desprender aquel olor a manjar del trópico,

pero tú no te acuerdas.

Arrugados, sin poda por los animales salvajes, apenas alguna rama crecía con FE, hacia arriba.

Buscando la humedad, entre una maleza áspera, que la enmarañaba

Gozando del sol…

Continuará.

Recordar, sin nostalgia

Me gusta estar sola en mi casa por las mañanas de los sábados, PORQUE HOY ES SÁBADO, y escribir sobre el fin de semana, sobre mi máquina de escribir, regresar al rastro. Sobre una familia: sobre nosotros sedentarios, o sobre el cuidado de nosotros en nuestra casa. Ahora que no viajamos y ahora que los dilemas son otros, ahora que seguimos teniendo tierra en nuestra cama, y ahora que no la hemos movido desde hace un buen rato, por las habitaciones de la casa, no tanto rato! Ni por los barrios, ni por las fronteras entre España y México, o viceversa, como quieras… Reconocerlo, sin duda, me acerca a la satisfacción, que es un camino en dirección a la luz del sol.

Y al calor. Y a Flikr.

No me he planteado y si me he planteado, porque me planteo y replanteo…aquella noche de Sant Jordi, en una fiesta, en un terrat de Barcelona. Regresar una y mil veces a los lugares amados, cuantos! HE AMADO. Para abrazar a mis amados, para tocarles y contagiarme (y contagiarnos x1.000.000.000.000) …porque me hacen TERRIBLE falta, porque la distancia curte y te escama; y el amor se cuela en mis sueños.

Al final o al principio, no sé, puede que no sea ESCRITORA sino poeta, y que a la vez haga listas en la pizarra para 1. Poner música a NOTORIEDAD, como si mi vida así como está, tal y como es, no fuese suficiente. Me empeño, me esfuerzo, sufro. ¿Cuántas vidas quiero?

Ninguna sin música.

Tal vez sea una adicta a CAMINAR y al CAMINO; y por eso no pueda cambiarle el título a este Blog, aunque aquella aventura haya acabado…Tal vez sea sólo una enamorada de las mañanitas que nos seguimos cantando y de aquellos PLACERES DE UNA VIDA TRANQUILA. Adicción a los mariachis y a Veracruz!. Una adicta al AMOR y a las ODAS a México. Reconocerlo, sin duda, me reconforta y me alimenta, como una PATRIA QUERIDA.

Aquella noche en el terrat

me cogieron de las manos y fijamente, entre las líneas, miraron adentro de mis ojos, como una premonición.

Mi propia contradicción. Ante mí con claridad: mis sueños.

Reconocerlo, sin duda me fortalece.

Y florezco por dentro. Es primavera!

Vamos a cantar.

Twee Rivieren_ Part 1

Cuentan que en el ORIGEN,

en el inicio de todo, los árboles gozaban de abundancia de hojas y flores, y daban frutos dulces y constantes, por manojos, desbocados.

Cubrían de sombra los hogares itinerantes del pueblo San, que vivía libre al amparo de la Naturaleza, a veces generosa. Cazadores antes que agricultores, pero cazadores justo lo necesario para la supervivencia, no eran días de ahorro, sino más bien de escasez, austeridad, pobreza. No había espacio para el futuro, familias cobijadas en tribus, entre leones negros, a lo largo y ancho de miles de kilómetros de tierra fértil, en África.

Pero eran días de pasión, épocas en que las nubes se agachaban con suavidad, cortesía y deleite, cuando los árboles se estiraban. Los jóvenes llegaban a medir hasta diez metros en busca de intimidad, cuando los encuentros atardecían, para consumar un idilio más antiguo que el de cualquier mujer con hombre, o viceversa, simio o pez, aquel amor que se contaban de abuelos a nietos, verbalmente, de padres a hijxs a lo largo de generaciones de narraciones frente a un fuego amigo.

Compañero, necesario, bajo las estrellas.

Tambores, mantas tejidas a mano por las mujeres, tierra en el cuerpo, arena roja, pinturas, tatuajes. Cerdos salvajes desangrándose para la cena, lentamente, luces de estrellas fugaces y grasas vertidas sobre las piedras, ramas partidas, ceniza y ladridos de perros. Aullidos. Todo se mezclaba para acompañar a la noche, y todo se aprovechaba. Todo el calor…

De aquellos roces constantes, de las idas y venidas en vertical, de la atmósfera, a las raíces de Nuestra Madre tierra, de su ternura- que se pensó, sería eterna- nacieron dos ríos:

Auob y Nossob, hermanos.

-¿De nubes embarazadas?, pregunté.

Sí. Así nos lo expresa el viento del desierto y algunas palabras olvidadas por sus antiguos moradores, en las tierras altas del río Orange. Hoy, con caudal insuficiente. Como en un torbellino, como en un mantra Khoisánida:

Frondosas orillas, caer en desgracia, antes de la llegada de los granjeros de color.

Las nubes caprichosas dejaron de ser fecundas (el desamor forma parte del amor, dirán los budistas). Y semejantes desavenencias comenzaron poco a poco, sin que haya una constancia: un aviso por telegrama, una queja histórica, una carta a Roma…que nos explique por qué se suceden determinadas cosas en la naturaleza de las cosas determinadas, a pesar de los Griegos y de la Filosofía. Simplemente, todo fue cambiando de color, y de textura

Y de vida.

No hubo pócimas en las farmacias, pero sí se sucedieron una serie de «pruebas», hubo sobornos a Dioses y Científicos, hubo música, bailes, alcohol, setas y ruegos. Algunos dentro de «Iglesias», otros en cuevas apartadas con cuernos de Ñu, por si acaso «Alguien» de entre todxs ellxs, con mayúscula, era en MAXIMO RESPONSABLE.

Cabezas de animales feroces, los brazos de los guerreros más fuertes. Sacrificios. Maneras ciegas para someter los caminos de las nubes a la voluntad de la clase dominante. Continuara!

Origen

EL PROPÓSITO que va adquiriendo más fuerza:

CAMINAR,

hacia unos nuevos PROPOSUEÑOS,

sin miedo.


La existencia puede sernos profundamente aburrida

cuando nos detenemos a observar; otro es el ritmo de los acontecimientos pequeños. Minúsculos. El destino puede habitar YA entre nosotros, entre la suciedad por las paredes de nuestra morada, o podemos estar separados temporalmente por un virus mortal. 

Shhhhh, silencio. A veces se producen cambios trascendentes; 

formas distintas entre nuestras manos. Escucharte, saberte, reconocerte. Describirte. Homenajearte, aquí en la cantonada.

¿Qué es lo que cambia y qué permanece?

¿Por dónde reconocer, reconectar? Por el principio, ¿por dónde buscar?… el Origen.

¿Es acaso posible? Para mí, había transcurrido muy poco tiempo; sin embargo cuando me vio se hizo la tal, 

y me persiguió con su conversación por la habitación, como si hubiera sido AYER, 

hasta que me preguntó en el cuarto de baño: ¿Y tú quién eres?

Entonces yo abrí los ojos para concentrarme y una arruga profundizó en mi entrecejo. Apenas un gesto y mis cejas se alzaron

Todo se hizo pequeño, como yo misma. ¿Qué importa?, te preguntarás. 

Como pude me colé en aquellos ojos vidriosos. 

 

Penetré más allá de las pupilas, 

atravesé las cortinas y nade hacia adentro de tus pensamientos, 

como ríos. 

 ¿Cuáles son nuestras preguntas?

Cuando lo íntimo es una terraza, todo sucede aquí. 

El tiempo de detiene en equilibrio.

-¿A favor o en contra? 

-¿A favor nos cansamos menos? ¿Y para qué tanto esfuerzo?

Entra.

Lo invisible se hace visible.

La pintura dibuja una huella, que es testigo del suceso.

Como roca solitaria

EMBALSE «EL BATÁN«

Hemos regresado al embalse de El Batán, rodeado por un bosque de zarza moras y pinos, cerca de las montañas donde descansa el monasterio de El Escorial. Casi casi, un par de días antes de hace exactamente un año.

Hay maneras y maneras de celebrar un ANIVERSARIO

¿Con vino?- Esta es nuestra propuesta.

Desde el momento del reencuentro, incluso un poco antes, las rocas pulidas de la presa se divierten con nuestras voces, como si nos hubieran estado esperando todo este tiempo: desde que Orión arañó sin querer al primogénito en la espalda y casi lo ahoga, tratando de sacarlo a flote.

Jugamos con tu eco y es así como establecemos el primero de los diálogos con semejante interlocutora. La luz es abrumadora para las montañas y riscos pelados. Los peces saltan juguetones a saludarnos, y ya no paran de chapotear: clock!, cuando caen son muy graves y negros, clock!,

Como relojes ingleses? me es compleja la onomatopeya, y no viene al caso… mira otro, mira mamá!- tiene su urgencia.

Los gritos son ondas que recorren sin tanta prisa la superficie, mecen a los patos (que aquí no hay cisnes*). Un perro ladra a lo lejos. Los patos se refugian del sol ardiente a la sombra de las paredes de la presa. Es el día de la Virgen. La tranquilidad es absoluta, salvo por algunas motos en la carretera que suben y bajan a gran velocidad, intermitentes.

Y aquellos ladridos circunstanciales.

Unas flores rosadas se agarran a las rocas de la orilla, trepan desde las profundidades, desde otras rocas mojadas hacia el calor y beben de este agua dulce, verde, embalsada, privilegiadas a la luz blanca, relucen.

Relucimos todas. También tus alas. Sentadas sobre una roca de pizarra plana observamos por primera vez algunos cambios, escucho a la mente matemática que habita en mi interior, deformada por tantas clases de estadística; este año hay más agua en el embalse.

Que ¿cómo lo sé, o cómo podría asegurarlo?Recordarte cómo nos tirábamos de cabeza desde un trampolín natural, que este año está casi completamente sumergido: mira allí!…El Eco de los ladridos histéricos de Orión el Negro (entonces fue muy difícil pasar desapercibidos), tratando de sacar al primogénito del agua. Hoy nos seguimos preguntando cómo es que no hay nadie por aquí. Namasté- Namasté-Namasté-Namasté….

Este es un viaje que se repite, se repite y se repite, como un ajo. «Botitas y piedritas» que no sé cómo, le dan un sentido a nuestra existencia. Y también «chanclitas y piedritas» que nos tiran una y otra vez, de culo contra el suelo.

PORQUE HOY ES SÁBADO, y así celebramos nuestro amor.

Así resuena este planeta de sol y roca. Hace menos calor que el año pasado y esta vez, como sabíamos el camino prohibido, nos preparamos mejor y ninguna llegamos en chanclas…trajimos la hielera con sidra y cerveza, porque así somos también humanas. La Negra sin tantos pedos ni preludios, como no hace tanto calor, sigue olisqueando y ni siquiera se ha bañado.

Algunas piedras brillan y las más planas rebotan sobre tu superficie y cuando las lanzamos, seguimos jugando contigo. Subíamos por un camino al que se accede a través de una verja cerrada, está prohibido el paso- comienzo a contarte una historia de otro embalse…tratábamos de estar calladas, para escucharte llegar a nosotras, cuando un fragmento de otro viaje atravesó mi mente inquieta, sin avisar, creí que llegaríamos a cualquier otro lugar, en cualquier otro tiempo…

A otro embalse de pesca de no sé dónde, con otro de nuestros perros….¿Te acuerdas? También era sábado, seguro y también nos abrasábamos sobre las rocas. De Sol, Lucas y sombra. Algo así:

Salta cuando se ensanchen las olas y las burbujas blancas te rodeen

Salta cuando se ensanchen las olas y las burbujas blancas te rodeen

No somos una línea recta.

El agua está muy fría aunque la superficie esté caliente, engaña la orilla. Al nadar toda mi masa te mueve, íntimamente. Con nuestras voces de fondo. Duelen los pies y duelen los dedos. Mi piel se torna gélida por dentro y asoleada por fuera. Me estoy transformando, roca. No hay nubes, no hay testigos, el azul y el verde se fusionan conmigo, por dentro. El sol calienta justo encima de nuestras cabezas, interminable. La muralla de cemento que retiene todo este líquido, afluente del Tajo, tiene tres ventanas por las que admirar el monasterio, a lo lejos, y un camino por encima, pero este año, también está cerrado. La brisa está fresca.

Las pequeñas olas que remuevo con mis latidos y con tus ecos, de mi voz…iluminan tus murallas, como bolas de Navidad. Al fin, seca y mojada, como una roca solitaria, enredada entre tus flores, como si fuera una más.

Meditación: Como roca solitaria…

Continuará.

* DE IRENE SOLA, DE SU LIBRO CANTO JO I LA MUNTANYA BALLA

Sudafrica_Sountrack

Playa de Durban

SUDAFRICA

Así dice aquel post que escribí sobre nuestro viaje al Continente Africano.

¿Verdad? Puede que me repita como cada historia del abuelo y no recuerde si exactamente fue así, me falta la mecedora: luego nos encontramos la foto de Durban, rebuscando entre las «CPUs», de regreso en Madrid.

¿Ya te lo habíamos contado? Otra vez lo perdíamos todo cuando nos robaron un disco duro externo que le habíamos dejado a un pana para repararlo, porque ya teníamos archivos dañados. Y recién comenzábamos el viaje y no teníamos dinero….En Barcelona se fraguaron las calamidades y los propo-sueños de flipados. Pero con todo lo que significaron aquellas pérdidas materiales: el trabajo, la casa, nuestras cosas de casa, ropa…cuadros, fotos, sonajeros. Otra vez era un renacer, porque fue en aquellos momentos cuando decidimos crear este blog, ¿verdad? por si todo se nos iba a la mierda, otra vez, pero conseguíamos conectarnos a internet, vía wifi…

y por si se nos olvida y nos creemos que no podemos mandarlo todo a la mierda, o irnos así no más, en otra crisis. Sí, como los mensajes en las botellas de cristal, en la mitad de un Océano, al futuro.

Otra crisis.

Pero no es verdad.

No sólo tenemos dos fotos de aquel viaje y un relato mecanografiado con mi antigua máquina de escribir; objetos «paletizados» entre otros objetos, abandonados o vendidos o destrozados en el Puerto de Veracruz, o a custodia de los Zetas, por decir algo…sino que tenemos la capacidad de crear, de imaginar y de soñar, a través de las letras, de las palabras que curan, y a través de los sonidos del amor. Y queremos compartirlo y proponer: os invitamos a disfrutar de nuestro viaje a Sudáfrica con los temas que nos quedaron, y además, en el primer post hay unos links sobre los Drakensberg, rutas entre monos que inspiraron mi relato.

Es un destino fascinante!. De verdad.

Ojalá podamos regresar mil veces!!!

Esto es un primer paso

CAMINAR Y ESCUCHAR

y vivir con lo puesto.

Diario de gratitud

Vistas desde La Enredadera, en Madrid

Otra de mis libretas de viaje.


Naranjas y limones 

Te traigo una de naranjas

entre otras de limones…¿Cuál te gusta más?

Imposible decidir que todas son muy chidas!!

recién cosechadas de la huerta de Murcia.

Creadas y regadas,

de mano a mano,

por mi querida María

http://www.mariaceron.com/

Hace unos meses que no nos vemos, desde que …

teníamos un plan juntas!


 

Diario de gratitud, meses después del confinamiento por Covid-19.

 

Agradezco profundamente a los demás, y me agradezco, profundamente. Yo soy para mi, y yo soy para ti. Y tu eres para mí, y eres para ti. Y así, somos.

1. Agradezco a quienes describieron las historias que me interesan.

Las que leí, las que escuché, las que compartimos, las de nuestros antepasados y también las de cada mañana, cuando enciendo el teléfono con una alarma cualquiera, aún por personalizar.

Agradezco encontrarme con la voz de Jordi Baste en el programa catalán de la radio RAC1: «El perque de tot plegat»; y agradezco también, especialmente, a https://borjavilaseca.com/, algunas noches de confinamiento. Sus charlas apocalípticas nos han venido la mar de bien. Ya me entendéis. Que no soy yo sólo quien maneja la banda sonora de nuestras vidas, aunque seguramente, amanezca antes que cualquier ser vivo de mi casa, salvo quizás, por mi hijo Yaan.

Agradezco el confluir de nuestra vida en común, a pesar de las distancias.

2. Todo ya ha sido escrito, mucho antes de hoy por la mañana, de ciento de maneras diferentes. Agradezco lindo la mirada de nuestras mujeres, en concreto: de las mujeres y de las madres, hermanas y comadres. Compañeras en este viaje. A Isabel Allende y su libro «Eva Luna» por recordarme lo importante que es la complicidad con la madre. Por mostrarnos su relación única, íntima, arraigada, independiente de los años que tengamos el privilegio de caminar a su lado. Una manera de permanecer y pertenecer. El suspiro eterno.

3. Agradezco las historias que nos contamos. Y no tanto el resultado como el tiempo invertido en la narración, el proceso del rumiante, no sólo porque así nos nombramos y nos explicamos, sino fundamentalmente por la batalla que representa frente al olvido, frente a la distracción. Batalla de cada individuo, psicológicamente. Agradezco descubrir que es para esto para lo que hemos nacido, al menos una parte de mi yo. Y agradezco a los testigos, y a los cómplices de la familia. He aquí mi fortuna! que comparto. Humildemente.

Siento que damos vueltas alrededor de un sol, sin darnos ni cuenta. Salvo quizás por pequeños destellos de otra luz, externa como las temperaturas, las nubes, o el final de un año calendario. La luz interna de mi aura. Siento que cada día que repetimos, recorremos los mismos lugares, que a la vez son completamente distintos. Iguales y distintos a la vez, como las partículas de la física cuántica. Los instantes por donde transitamos y nos encontramos; nuestros cumpleaños, las vacaciones, internet, las informaciones de los medios y las leyes de los Estados.

Que la vida es un sueño.

4. Agradezco profundamente: Namaste.

Me arrodillo ante las conciencias luminosas que nos separaron, hace siglos, el grano de la paja. A las miradas profundas de los seres invisibles, cada hora en twitter, a las lentejas de las piedras de los sacos del mercado, en Marruecos. Adentro, acerca de los detalles del fracaso y los motivos de la violencia, de cada una…A quienes escriben sobre la responsabilidad que tenemos y sobre la necesidad de construir, después de destruirlo todo, a quienes llaman a la acción: Soñadores, valientes, querendones, alegres, coherentes…

5. Seamos parte del cambio que proponemos.

Acciones minúsculas de seres microscópicos, madres de todos los seres vivos. Demos respuesta: Remedios orgánicos para el sufrimiento, desde la gratitud.

Me desperté en la torre.

Acompañada.

Amanecía en Mordor y los pájaros no paraban de dibujar siluetas en el cielo. Planeaban como locos muy cerquita de mis párpados. Hacía un buen rato que escuchaba su alboroto. El aire era fresco y la luz todavía respetuosa, entraba hasta la cama. Descansaba desnuda. No había nubes. Iba a ser un día caluroso de un verano cualquiera.

Apacible, aburrido, previsible, gozoso.

Éramos felices… (Verano 2020)

PROPUESTAS MINIMALISTAS EN YOUTUBE…

CHARLATANES

YAQUIS

YAQUIS

CARAVANA POR LA DEFENSA DEL AGUA, EL TERRITORIO, EL TRABAJO Y LA VIDA

Fuimos hasta Xochimilco para solidarizarnos con los Yaquis, para escuchar y apoyar sus denuncias con nuestros oídos, corazones y convicciones políticas y éticas. Su lucha es justa, pero hay dos compañeros en la cárcel por defender un derecho que tienen desde que tribu y río Yaqui coexisten. No defienden unos intereses minoritarios, o una economía del subdesarrollo, ni están en contra del progreso. No se trata solo de un conflicto en Sonora con unos cuantos indígenas que no saben hablar español. La privatización del agua, bien necesario para cualquier ser vivo, es un problema de la humanidad porque es un negocio para el capitalismo, y es la excusa para el exterminio de las formas de vida sostenibles, la expropiación del territorio de sus moradores, un atentado a la colectividad que ancestralmente administra los recursos de la Madre Tierra. Apoyamos su lucha porque el agua no es de ninguna corporación, ni nacional ni extranjera, no pertenece a unos cuantos bolsillos, ni es para unas cuantas bocas. Y no sirve para despojar a los pueblos originarios de sus tierras…sino para honrarlos con los frutos de su cultivo.

Mañana iremos al Zócalo, esta noche llueve en el D.F.

Gas

Atardeceres rojos, Barcelona

Atrapado entre las ramas de un árbol,

todavía me queda gas,

pero mi vuelo se truncó,

por azar y por desidia.

¿Te das cuenta, escritora?

hermana de los objetos que se hinchan!

Cada minuto es un grado menos, el cielo se está amoratando.

La Tierra y sus seres vivos,

concretamente este gigante del Parque de El Retiro,

me entretuvieron la vida,

la crearon, la transcurrieron, la encarcelaron.

En una semana habré muerto,

sin voluntad.

¿Podrás asistirme?

¿estás enferma de necesidad?

Contigo así,

ignorante,

descenderé hacia lo desconocido

a gran velocidad,

o me transportará el viento

de nada en nada.

Tengo miedo, entiéndeme.

Entre mis compañeros,

llegué a creerme inmortal,

sin riesgos, sin preguntas.

Soy fruto de un comercio para el capital de algunos hombres

y el deleite de los niños.

Sólo eso.

Este aire comienza a removerse,

también tu bufanda vibra.

Escritora,

por instantes fugaces

tengo consciencia de mí mismo

a través de tus venas,

por entre los delirios fluidos de tu imaginación,

me impulsan tus latidos

y trato de escapar a través de tu mente.

¿Para qué mi existencia?

Sólo tú me ves temblar

y unas ramas pesadas me detienen.

Tengo un color azul vivo para llamar la atención.

He estado anudado a la muñeca de unos ojos deslumbrados,

por muy poco tiempo

y vuelta a llorar.

Me fabricaron sin alma,

a la imagen y semejanza de una moneda de euro.

Fui capricho de Navidades,

hasta que me deshice del nudo.

Con la ayuda de la furia del atardecer,

y los movimientos torpes de un bracito descuidado.

Sentí que tendría una única oportunidad,

para elevarme por encima de todos,

malabaristas, vendedores ambulantes,

familias sin tiempo, para gritar,

a través de la escritura de este cuento.

ESTÁIS ESTÁTICOS,

COMO LAS FIGURAS DE CRISTAL DE AQUEL PALACIO.

Pero todo fue muy rápido,

mi libertad,

mi casualidad,

mi esperanza,

mi azar… Hasta quedarme atrapado de nuevo.

Hasta contemplar mi muerte a través de la escritora,

y su desidia.

Hasta COMENZAR

en un lugar diferente cada día.