
Estamos en la cueva, visperas vacacionales, esperando un vuelo… Incómodos, retados por una reforma, entre mugre y polvo, muchísimo calor + dolores en el sacro.
Circunstancias adversas, son los ciclos de la vida en este planeta. Cuidado porque ES cuando aparece mi obsesión. Atención y cuidado! son antídotos budistas y mis remedios caseros, como escribir en este blog.
Me ayudan las reflexiones y me ayudan las preguntas.¿En qué consiste esta obsesión? La llamaremos egocentrismo. Cuando las cosas no salen como YO quiero, regreso al estado de berrinche. Y YO, a mi emoción favorita: la Ira, prendo fuego a mi alrededor.
Lo quemo todo…
¿De qué se trata este egocentrismo?
Realizaciones muy complicadas pero a la vez muy simples, como las dos caras de una misma moneda. Podríamos decir que es el antagonista del altruismo. En el fondo, se trata de un abismo infinito y de una gran desconexión.
Lo que experimiento es superficial: me falta dominio, control, límites… la experiencia burda. No he creado un espacio interior de paz y reacciono fácilmente. La mente negativa se apodera de todo mi ser. No me deja espacio: me duele, me duele el cuerpo, somatizo.
No puedo empatizar con el sufrimiento del mundo porque sólo el mío me desborda. Y te ataco con el verbo, mi arma letal. Las circunstancias externas me definen, me manejan a su antojo. ¿Tengo la última palabra?
El viento de cola o de frente… Mi felicidad volando como una cometa!
Cuando nos divertimos con las olas del mar, cuando nos identificamos como surferos, cuando dejamos de habitar en las profundidades del océano, nos autolimitamos. Y esta falta de libertad, la estrechez mental: perderme en los demás, en las miradas de los otros…
Irresponsable y víctima. Las comparaciones, la ignorancia y mil apegos: me desconectan de mi ser y sucede: boca, no me hagas daño!
No se trata de ser destructiva, tampoco de autoindulgencia. Mi presente es sobre una tabla de surf, entretenida con las olas y las nubes. Inconsciente, adentro. Afuera dispersa.
Reconozco un potencial infinito: puedo estar en muchos lugares a la vez. Miro hacia el horizonte y te veo.
Deseo abanzar y me tengo la suficiente confianza para emprender nuevos caminos. Domar la mente poco a poco, amar adquiriendo la sabiduría necesaria: comprendiendo lo que necesita esta mochila.
Primera parte del camino, subiendo a la cima. Día 1.
¿Donde estoy?
Las circunstancias me sobrepasan, pero no me vencen! Cuidado porque es también por culpa de la Ira; mi vicio, mi energía… Mi karma negativo alimentando ciclos en samsara. Hoy consigo alzarme sobre lo mundano y acudir a ti, en busca de un consejo.
Tomo refugio y encuentro la PAZ. Antídotos, ¿verdad?. Pues No hay antídoto como el AMOR.