Conocer Latinoamérica

Cuando tengo miedo huyo

y me escapo de mi cuerpo,

que se estresa porque no estoy al cuidado: 1ro- dejo de respirar…

Así sucede.

Entre los colmillos de la bestia.

Suelta

pierde el control: de a poc a poc,

Y respira

para disfrutar al máximo del presente,

sea el que sea: este momento.

2do- Regresa a tu cuerpo y ponlo a danzar y cantar...

Pozo de música, ábrete y muéstranos tu ayuda! Hoy todos tenemos un teléfono.

Deseo una página web con todas nuestras canciones.

Prueba piloto: Pisa el suelo descalza y desacelera. No tienes fiebre. No, pero todo a su tiempo. Reconócelo,

Suelta tu mochila en la entrada

deja también de moldear: querida, suelta el horno (observa/escucha/curiosea a tu alrededor)

No me toques nada.

No mejores nada.

Reconozco que es complicado

hoy en día: Abandonar los planes eternos

y el «Quiero comprarme otra Lettera»!

Yo también soy así.

¿Pero quiénes somos, sin nuestros deseos?.

Deseo simplemente: cada respiración,

como es.

Esto es:

Agradezco cuadernos de letras, bolígrafos y tazas de café. Vehículos para viajar al futuro: mis planes con ellos, sin parar. Agradezco la compañía de mis propias palabras y el flujo de mis pensamientos a través de mis dedos. Agradezco mi cuerpo

frente a esta pantalla, con cada respiración, porque es mi casa. Estoy en casa. Me conecta con el pulso y con mi corazón. Y en esta fiesta, mi abdomen se pregunta:

¿ Qué relación tienes con tus palabras?

No son muchos los detalles

Sí que ardo en deseos:

Viajar, crear un blog los sábados, conocer Latinoamérica, amar: estudiar y leer, aprender a escribir. Regresar a la Universidad.

Cerca del mar fueron y son, mis Top 10- pasiones.

La música, el humor y la compasión. Mi casa

En resumen: Adoro la comida mexicana.

Deseo formar una familia, y ser- ¿pastora?…

Rebaños de perros y dormir juntos, bajo las estrellas. Caminantes.

Acompañarte: viajar contigo a las montañas, recorrer el camino del artista desde la cueva, mudarnos a México, comer tamales frente a la Isla de Sacrificio, escucharte tocar el bajo en Cape Town.

Detalles:

Las historias de bajistas y mujeres plásticas, en el coche

Y fliparnos con nuestras plantitas frente a la Sagrada Familia:

Qué hermosas.

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