
Toda vez que celebrado el cumpleaños de la vieja y una vez impresa, finalmente, la foto de la familia completa: vamos a colgarla en la pared! Estoy esperando al atardecer para estar juntos. Y si podemos, subiremos a la montaña para ver la cordillera, y si las nubes nos lo permiten, buscaremos la forma de la luna.
Esta noche volveremos a ser jóvenes…Puedo hacerte un hombre! Escucho.
Cuando estemos de nuevo juntos, en tu última casa. La familia Billy Jones, alrededor del «Bill manchitas 08», el primogénito. Ahora que arreglamos el sofá y podemos tumbarnos todos sin caernos, como siempre.
Luck está viejo y cansado, me decÃas tan sólo anoche. ¿Cómo le ves?
Dejó de comer. No volteó a por el kiko que le puse en la nariz, primera señal! Ya me lo habÃa imaginado, era mi punto de inflexión, y como hice con mi padre: traté con todas mis fuerzas de darle arroz. Sin éxito. Lo que come lo devuelve, y cuanto bebe también. Y se nos cae, le dan espasmos. Se mea, se caga… Ya!.
Luck lo llena todo. Desde su mirada, todos nosotros creciendo. Como en el cuadro del pasillo…una presencia constante que nos acompaña por más de una década, de ansiedad, de hambre, y de amor incondicional.
Luck hoy cierra los ojos, pero también se sigue levantando para vomitar, para beber, y para mirarme. Cierra los ojos y suspira. Su mirada nos persigue, por la casa, a veces en blanco, cansado… el negro se desvanece.
Se pregunta, me pregunta, debajo de una mantita. Hace frÃo. No se puede mover, pasa su dÃa medio dormido. Asà está bien. Luck siempre conmigo…
Ahora sÃ, cualquier tiempo que nos de la vida para despedirnos: agradecida!!!.
No todo está perdido, mañana se puede levantar!. Con este mantra me fui a dormir la noche pasada. Tengo los ojos ensangrentados, te lo juro. Está todo perdido. Aprovecha el dÃa para darle muchos mimos, en tan sólo 24 horas…o menos…
El gris entra por las ventanas, ¿cómo se gestionan las últimas horas sin sangrar?.
Descansa, mi amor. Cada vez que me muevo, alzas tu cabeza y me miras.
TodavÃa nos miramos.