Diario de gratitud

Vistas desde La Enredadera, en Madrid

Otra de mis libretas de viaje.


Naranjas y limones 

Te traigo una de naranjas

entre otras de limones…¿Cuál te gusta más?

Imposible decidir que todas son muy chidas!!

recién cosechadas de la huerta de Murcia.

Creadas y regadas,

de mano a mano,

por mi querida María

http://www.mariaceron.com/

Hace unos meses que no nos vemos, desde que …

teníamos un plan juntas!


 

Diario de gratitud, meses después del confinamiento por Covid-19.

 

Agradezco profundamente a los demás, y me agradezco, profundamente. Yo soy para mi, y yo soy para ti. Y tu eres para mí, y eres para ti. Y así, somos.

1. Agradezco a quienes describieron las historias que me interesan.

Las que leí, las que escuché, las que compartimos, las de nuestros antepasados y también las de cada mañana, cuando enciendo el teléfono con una alarma cualquiera, aún por personalizar.

Agradezco encontrarme con la voz de Jordi Baste en el programa catalán de la radio RAC1: «El perque de tot plegat»; y agradezco también, especialmente, a https://borjavilaseca.com/, algunas noches de confinamiento. Sus charlas apocalípticas nos han venido la mar de bien. Ya me entendéis. Que no soy yo sólo quien maneja la banda sonora de nuestras vidas, aunque seguramente, amanezca antes que cualquier ser vivo de mi casa, salvo quizás, por mi hijo Yaan.

Agradezco el confluir de nuestra vida en común, a pesar de las distancias.

2. Todo ya ha sido escrito, mucho antes de hoy por la mañana, de ciento de maneras diferentes. Agradezco lindo la mirada de nuestras mujeres, en concreto: de las mujeres y de las madres, hermanas y comadres. Compañeras en este viaje. A Isabel Allende y su libro «Eva Luna» por recordarme lo importante que es la complicidad con la madre. Por mostrarnos su relación única, íntima, arraigada, independiente de los años que tengamos el privilegio de caminar a su lado. Una manera de permanecer y pertenecer. El suspiro eterno.

3. Agradezco las historias que nos contamos. Y no tanto el resultado como el tiempo invertido en la narración, el proceso del rumiante, no sólo porque así nos nombramos y nos explicamos, sino fundamentalmente por la batalla que representa frente al olvido, frente a la distracción. Batalla de cada individuo, psicológicamente. Agradezco descubrir que es para esto para lo que hemos nacido, al menos una parte de mi yo. Y agradezco a los testigos, y a los cómplices de la familia. He aquí mi fortuna! que comparto. Humildemente.

Siento que damos vueltas alrededor de un sol, sin darnos ni cuenta. Salvo quizás por pequeños destellos de otra luz, externa como las temperaturas, las nubes, o el final de un año calendario. La luz interna de mi aura. Siento que cada día que repetimos, recorremos los mismos lugares, que a la vez son completamente distintos. Iguales y distintos a la vez, como las partículas de la física cuántica. Los instantes por donde transitamos y nos encontramos; nuestros cumpleaños, las vacaciones, internet, las informaciones de los medios y las leyes de los Estados.

Que la vida es un sueño.

4. Agradezco profundamente: Namaste.

Me arrodillo ante las conciencias luminosas que nos separaron, hace siglos, el grano de la paja. A las miradas profundas de los seres invisibles, cada hora en twitter, a las lentejas de las piedras de los sacos del mercado, en Marruecos. Adentro, acerca de los detalles del fracaso y los motivos de la violencia, de cada una…A quienes escriben sobre la responsabilidad que tenemos y sobre la necesidad de construir, después de destruirlo todo, a quienes llaman a la acción: Soñadores, valientes, querendones, alegres, coherentes…

5. Seamos parte del cambio que proponemos.

Acciones minúsculas de seres microscópicos, madres de todos los seres vivos. Demos respuesta: Remedios orgánicos para el sufrimiento, desde la gratitud.

Me desperté en la torre.

Acompañada.

Amanecía en Mordor y los pájaros no paraban de dibujar siluetas en el cielo. Planeaban como locos muy cerquita de mis párpados. Hacía un buen rato que escuchaba su alboroto. El aire era fresco y la luz todavía respetuosa, entraba hasta la cama. Descansaba desnuda. No había nubes. Iba a ser un día caluroso de un verano cualquiera.

Apacible, aburrido, previsible, gozoso.

Éramos felices… (Verano 2020)

PROPUESTAS MINIMALISTAS EN YOUTUBE…

CHARLATANES

Not Possible

Una de las 7 leyes del universo,

entiendo…

¿O cuántas son esas?


No era posible entrar sin salir. Ni salir sin entrar.

Era completamente imposible no sufrir con las fronteras porque el dolor nos permitía darnos cuenta.

Presentir.

Entonces fue así; Primero fue el dolor por la pérdida. Posterior a dicha pérdida.

El dolor.

Y entonces, la frontera.

Aquí estábamos, recorriendo el tránsito. Lo que fuimos quedó atrás. Lejos.

De nada serviría lamentarnos otra vez. Esta vez. De nada serviría mirar hacia atrás.

¿De nada?.

Entrábamos en un paisaje fronterizo y nos dábamos cuenta.

REGRESAR,

REGRESAR a un lugar donde nunca he estado.

Es domingo, de «esos días antes de nosotros», solitarios, resacosos, aburridos.

Sin lectura, pero…con buena música cuando nuestra colección de vinilos

«ahora en spotify». Y antes, cuando no nos conocíamos pero vivíamos en la misma ciudad

como tantos otros sin saberlo, desde fronteras por mar y tierra.

Es domingo y estamos juntxs, somos todxs, AHORA son días libres para disfrutar de

NOSOTRXS, en un contexto nuevo

todavía sin reposo.

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No solo me refiero al camino, a los transportes, a las distancias y al aprendizaje desde los

brazos maternos, ni a los aposentos en las diferentes paradas…tampoco a través de los

pasos de este blog, desde que comenzamos el mejor de los viajes.

Abandonamos nuestros perfiles anteriores, individuales, y nos desprendimos de todas

nuestras posesiones, en cierto sentido, monjes, seguimos viviendo de las limosnas de

nuestros legos.

Aquí y allí.

A la fuerza hemos ido creciendo y nos hemos cargado de razones y hemos ido perdiendo

peso, caminando. Noches de «botitas con tierra bajo la luna» nos han juntado bajo los

árboles a cocinar para nuestros amigos, fantasmas y ancestros,

aquí y allí: seguimos trepando fuertes.

El nostre lloc, aquel lugar físico que invoco cuando cambiamos de casa para tranquilizar a

Lucas y a la Negra, con mantas y cojines, no ha parado de moverse alrededor de nosotrxs.

Que a su vez no paramos de movernos alrededor de las corrientes de aire, sobre el mar y las

montañas, como las hojas o las mariposas del Otoño. Migrantes de un lugar al otro por la

ciudad, outsiders del sistema, nómadas, ahorita en otra pausa.

Sería mejor aprovechar el sol después de tantos días de lluvia para secar la ropa, de suma

urgencia, lavar y secar nuestros cuerpos, tareas y rutinas en stand by,

diumenges.

Regreso delante de una puerta de madera, me siento en los últimos escalones que suben al

«terrat de las palomas» y respiro hondo cuando descubro las torres, dejo las bolsas de la

compra en el suelo, jadeo y muy probablemente, me enciendo un cigarro.

Me decido,

mejor HOY duermo.