El cambio

Sin darnos ni cuenta, como suceden las cosas.

Cuando aprendieron a esperarlas o cuando eran pacientes,

o cuando eran, sin preguntas.

Me convertí en el observador

narrador de los cambios de la Familia Billy Jones,

mi familia.


Y sin darme cuenta, yo ya no estoy con ella.

No son mis pelos en su albornoz, burdeos.

Soy por las paredes de la casa que me vio morir;

y soy «al seu cor», aunque ahora esté completamente diferente:

una vez al año, una nueva casa maya, hogar NAJ.

Dos años después, nutriéndose ella.

Otra familia, aunque estemos todos interrelacionados, completamente.

Partículas nuestras (pecas blancas y negras) en el auto

y un olor a pedo permanente.

Yo soy Lucas Billy Jones.

El primogénito.

¿Un recuerdo?

Tampoco ha pasado tanto tiempo humano,

tampoco es que no los reconozca.

Los he olido a casi todos.

Bien.

Han crecido mucho, pero YAAN sigue con la uñita a Matso.

Hemos traspasado las fronteras juntos,

nos hemos amado mucho,

frecuentemente,

a diario.

Todas las vidas que nos fue posible,

las vivimos;

el tiempo que nos perteneció,

el que nos fue dado.

Fuimos muy conscientes de nuestra fortuna,

de la belleza y del favor de los Dioses. Inhumanos por naturaleza.

Hoy sabemos que ella está tocada

por la inspiración

y que ella es abundancia.

De ella

nacimos el «todos nosotros»,

de una semilla de ella

y de una semilla de él,

iluminadas por los cielos, estrellas, astros, polvos y compañías.

De la conjunción de la vida y sus casualidades 

el propio deseo de la madre Naturaleza.

En otros tiempos humanos,

cuando se conocieron en Barcelona,

yo no había nacido.

Ni Billys, ni Jones,

aunque aquellos ecos

ya existían en sus otros

dos mundos, por separado.

Se acababan de encontrar

mar adentro,

hacia arriba de la montaña.

Ella dejó de ser fértil, apenas hoy.

 

Para mi gran amor.

Pruébalo

Está muy bueno, te gustan todos los ingredientes,

es un batido de fresas con canela.

Es una mentira de mamá, pensé yo.

No, contestó ella. En un tono contundente y gritón.

Soy pequeña

y hay cosas que todavía no me gustan.

¿Alguna vez lo probó

como cuándo se prueban las cosas por primera vez?

Con curiosidad, sin prejuicios.

¿Lo olió?

¿Experimentó la textura de la espuma de la leche?

Probablemente alguna de las pepitas

de las fresas, de los granitos negros,

se quedaría atrapada entre sus dientes.

 un motivo que no es capaz de explicarnos,

y quizás nunca llegue a comprender ella misma

decidió que no le gusta el batido de fresa.

¿Cuándo?

El de plátano, si.

El de plátano con fresa, tampoco.

La fresa sólo al natural.

Sin leche y sin canela.

¿Tampoco te gusta la canela?

Sólo me gusta el chocolate, mamá.

¿Te has perdido?

¿No sabes qué eres?,

¿ni qué semilla llevas adentro?,

¿te pudo el miedo

a la hora de decidir cómo mostrarte?


 

¿has querido complacer, has deseado tener éxito?

¿has buscado en el lugar equivocado?

En los ojos de los otros, en los míos….

Está bien, se vale, te resuenan mis palabras.   Se vale este guiño.   Se vale dar vueltas como las peonzas, las veces que sean necesarias, hasta que nos acabemos, como el Universo que rota, aunque te parezca que es el mismo, el mismo pinche lugar, el mismo pinche camino.  

Sólo es porque no lo observas lo suficiente. Eleva tu mirada.

  Atención. Todo ha cambiado.  

Deja que el tiempo que te pertenece, transcurra sin nada que hacer.

Deja de estimularte con las redes, apaga el teléfono y simplemente: Me aburro!.   ¿Te has pasado media vida escuchando respuestas? ¿leyendo, estudiando, escribiendo? ¿Para qué?  

¿Aprendiendo a construir con lo que ya tienes en ti?.

Nada te falta para ser lo que ya eres.

Aprende a creer. Sentencia .  

¿Qué te inspira? ¿Observar?

El bosque, el mar, la nieve, el sol, la Madre Naturaleza

y cómo Annia, mi hija, adiestra a Mahou, el galgo.  

Familia Billy Jone, ¿Qué sueñas?

Viajo (el nomadismo), camino, descubro, escribo. Respiro profundo y amo en manada.

Escucho a los honrados, a los valientes, tu respiración y la mía.   Aprendo sobre la sabiduría y leo a los filósofos, algunas novelas…y me pierdo con un café.  

Imagina que destruyes todo esto que ya eres. Que te convencen, que renuncias. Que no tienes ningún valor. Y que no te sirven, tus sueños. Si son tan pequeños, si no te trascienden, si te frustran, si te hacen sufrir porque no estás más cerca de alcanzarlos, media vida después. Imagina que lloras por esto.

Imagina que después de escuchar atentamente a los astronautas que viajaron a la luna, regresaron a tu salón y te lo contaron, sientes envidia y te das cuenta de que ya no te inspiran, de que no eres como ellos.

Tú nunca lo conseguirás porque eres sencillamente una mediocre. ¿ Te das cuenta?, ¿te escuchas?  

Fortalece tu ánimo. Alegría.

Debilita tus pasiones y reconoce los progresos que has hecho. Late. Vibra. Repasa el renglón, please. Regresa.  

Welcome home!

 

Nómadas

Poco a poco volvimos e empezar de cero,

Primero fue la cama, cada cual en la suya, arriba y abajo, ellos y nosotros. Y luego, separados. Primero fue la cama, mucho tiempo después del colchón que iba y venía del salón a la única habitación de la casa vieja. Humedad por las paredes después de las tormentas, precariedad y temblores, sacudidas de las ventanas…Vulnerabilidad e inestabilidad a lo largo y ancho de los renglones. Escalones, gritos, lamentos y también adaptación: capaces de superarnos!, y mejorarnos in extremis, sufriendo. Aprendimos a vibrar al unísono sin agotarnos, respiramos a la vez y alcanzamos un tiempo que nos pertenece para la creación. Así nomás. Empapados de nuestros sueños, por los rincones nos encontramos para hacer el amor… Tan beautiful.

tan Beautiful como lo pensé!